Trade Lane Megacities. Ciencia y filosofía en la primera globalización: Schrödinger y Ortega y Gasset.

Aunque ha sido hoy mismo, aunque ha sido hace menos de dos horas, sorprendentemente no recuerdo en que web he visto primero que Schrödinger admiraba a Ortega y Gasset (este enlace que inserto es ya de una búsqueda posterior).

Visión que  ha sido causa de sorpresa. Admiración que seguramente iba más allá de la amistad entre los dos personajes citados: por lo visto el  primero (no sabemos si también el segundo, no se puede descartar) también admiraba a Unamuno y Zubiri. Y a Madrid :-).

Pensamos que su famoso gato podría ser de Madrid: un Gato de Madrid, con solera en plaza (el tema es real no legendario: hace poco leíamos un artículo en el que citaban documentos en el que aparecían varios miembros). Entonces no es que estuviese vivo y muerto a la vez, sino que,  como todos los habitantes de Madrid, gatos o no, Gato o no, salía por la noche. Por lo tanto no estaba muerto, sólo lo parecía.

Me toca un periodo de elevada concentración en la ciencia (en el sentido  más amplio posible), exigente disciplina, y debo de dejar de lado cualquier interés en las humanidades (en el sentido más  amplio posible; algunos incluyen las ciencias sociales). Como siempre hacemos una entrada para  acordarnos de explorar más adelante y con más detalle la relación entre estos dos relevantes individuos que vivieron en una época que nos interesa mucho, la de la Primera Globalización (y su frenazo).

Todavía durante la primera globalización la filosofía se codeaba con la ciencia. Conversación entre pares. Un Schrödinger podía admirar a un Ortega como brillante generalista tanto como un Ortega podía despreciar (sin desmerecer, claro) a un Schrödinger como limitado especialista. Hoy este campo del saber es sólo el mamporrero que facilita la relación de la ciencia con el desbocado caballo tecnológico.

He visto que en el enlace se cita a La Rebelión de las Masas. Imagino que su admiración iba más allá de este libro. Porque Ortega era mucho más que las masas. E incluso, diría que las masas eran bastante menos que Ortega. Y señalemos que Ortega no es pasado; es filósofo de actualidad. El vacío de Dios, (que ya en el XVIII no podía no seguir en sus designios los dictados de la física) sólo lo puede llenar la biología o la cultura. Vivimos en un tiempo en el que ante esta sensación de horror vacui muchos solo encuentran la plenitud endiosando a la biología, en su encarnación genética. El testigo del gran programador de la vida humana se ha pasado de Dios a la biología. ¿ Que es la vida ?, se preguntó Schrödinger. Pues bien, Ortega, filósofo de la vida, filósofo de la historia, contestó a esta pregunta de manera muy tajante: lo que hace a la vida humana no es su naturaleza (su genética) sino su historia. O lo que es lo mismo, la cultura (una vida humana, una historia personal solo se puede dar en el marco de una cultura).

En fin uno, como el caballo gato, querría estar a la vez en todo, en la ciencia muy viva y en las más bien muertas humanidades pero lamentablemente vivimos clásicos (y moriremos poco post-modernos).

P.s. 1. Por cierto, sólo a un buen conocedor del hinduismo y su creencia en la reencarnación se le podía haber ocurrido la metáfora del gato, cuyo estado no expresa más que una reencarnación en paralelo. A múltiples mundos, variadas vidas. ¿ O es más adecuado hablar de resurrección y por lo tanto clonación ?. Quizás nos lo pueda explicar un especialista en física cuántica o más bien en teología cuántica (en un tiempo de especialistas seguro que ya existen de este tipo…). Espero que nadie se tome este párrafo en serio. Y también que nadie se ofenda. No es la intención. ¡¡¡¿¿¿???!!!

En fin, esto viene a cuento ya que quizás no tengamos tiempo de explorar este tema, que memorizamos  con esta entrada, sino en nuestra siguiente vida, en la que esperamos que la Sociedad del Ocio sea ya una realidad y las humanidades experimenten, ahora sí, una resurrección…

P.s. 2. De Ortega a veces se dice que fue el primer filósofo post-moderno. Es cierto que por su manera de comunicarnos sus ideas (en general artículos periodísticos) lo era. Sin embargo no lo era ni en sus intenciones (ambicionaba sistema, cosa todavía posible durante la primera globalización) ni en sus contenidos. Con un sólo ejemplo creo que será suficiente: era elitista, que es lo contrario que igualitarista (la búsqueda de la igualdad identitaria es la base profunda del post-modernismo y está ligada con la generalización de la democracia, fenómeno que solo se ha dado en paralelo a la segunda globalización).

P.s. 3. He recuperado (hace ya unos meses) y quiero releer un libro que posiblemente sea la mejor introducción a Ortega. El  de su discípulo y principal editor de sus obras completas (cierto que recientemente ha habido una nueva edición posiblemente más completa), Paulino Garagorri, titulado Introducción a Ortega.  Es una recopilación que consta de tres partes: un curso Ortega una reforma  de la filosofía, y dos conferencias, La generación, un concepto historiológico y Una visión de la cultura (ideas y creencias, las ideas enteras). Este autor también ha escrito introducciones a  Unamuno y Zubiri.

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