IP. Kinsella vs Galambos.

Kinsella es uno de los colaboradores del infame blog colectivo de ideología comunista Against Monopoly (en el que por cierto no se publican nuevas entradas desde mayo de 2015). Otros conocidos colaboradores del blog son Boldrin y Levine, que publicaron un libro con el mismo título, más infames si cabe.

Galambos fue un astrofísico que por lo visto defendía ideas radicales con respecto a la propiedad intelectual. Sus ideas al respecto se sitúan en el otro extremo que las que defiende Kinsella. En teoría ambos son libertarios, pero uno con barniz ultracomunista y el otro con barniz ultraliberal.   Se ha publicado un libro sobre él recientemente.

This book makes a rational and moral case for treating ideas as ownable things, with people having the same rights of ownership in them as in their lives and tangible property. However, the use of state-granted monopolies in the form of patents and copyrights as the means by which these rights are secured is rejected as both morally wrong and ineffective. A moral and effective alternative is presented in the book. In a step-by-step process author John Richard Boren demonstrates that the arguments of leading intellectual property opponent N. Stephan Kinsella are wrong. Further, he provides evidence from the world of experimental psychology showing that it is human nature to treat ideas as property, thereby mandating that the rules of society do so. The book introduces us to the pioneering and revolutionary ideas of astrophysicist/philosopher Andrew J. Galambos. Using the techniques that have made the enormous advances in the physical and biological sciences possible, Galambos created the framework for a property-based society that would be both rational and moral. This would be a society of freedom, in which large scale violence could not occur and prosperity would be the norm. Many of the fundamental concepts are identified and explained here. Galambos passed away in 1997 and, for what the author believes are misguided ideological reasons, the trustees of his estate have refused to publish his work and deliver it to the many students who paid for it. Author Boren has created a website, http://www.galambos-fei.com, to document the effort to publish this important work.

Y un extracto del artículo de Wikipedia sobre Galambos:

Few would question that Ludwig van Beethoven’s music was his intellectual property and that it should be protected. Current copyright laws do protect musical compositions but only for a limited period of time. Galambos taught that protection of artistic creations should be perpetual.

While most would acknowledge Beethoven’s intellectual property in the form of his musical compositions, almost everyone would deny that Isaac Newton’s discovery and description of the universal law of gravitation is Newton’s property. Newton’s law of gravitation, as he expounded it, is no less a creation of his mind than Beethoven’s 5th symphony. Beethoven created his music by his unique skill in the musical arts of composition, melody, harmony, counterpoint, and orchestration. Newton created his description of the universal law of gravitation by his unique skill in integrating the discoveries of his intellectual antecedents such as Galileo Galilei and Johannes Kepler. Furthermore, in order to work out his theory of gravitation, Newton had to innovate a completely new form of mathematics, the calculus. (Newton’s contemporary, Gottfried Leibniz, also developed the calculus independently of Newton.)

No conocía al personaje de Galambos y publico la entrada para  no olvidarme del libro, que intentaremos leer. Nos interesa ya que nosotros, con otros argumentos hemos defendido ideas similares a las que aparentemente defiende Galambos en este mismo blog. Por ejemplo, que la propiedad intelectual sea tan plena como la de los bienes tangibles, lo cual implica perpetuidad y que sean heredables, o que que se puedan patentar teorías científicas, que no llueven del cielo gratuitamente, hay que trabajar muy duro para conseguir una buena teoría.

Es curiosa la inversión de valores que hace que todos veamos como perfectamente natural la propiedad plena de bienes tangibles que nadie ha creado (por ejemplo de un pedazo de tierra) pero no de bienes intangibles como ideas, cuya obtención sí puede costar trabajo, mucho trabajo si la idea es buena.

Pero no hay ninguna diferencia natural entre los dos tipos de bienes. Solo una diferencia convencional y sobre todo sociológica: como muchos somos propietarios de algún bien inmobiliario, este tipo de propiedad nos parece natural. La propiedad intelectual es de momento mucho más minoritaria y por eso se la maltrata.  Y ojo, conozco perfectamente la falaz aplicación del concepto de bien público a las ideas. Me pregunto como desmonta Galambos esta falacia.

A diferencia de Galambos que parece apelar a algún tipo de derecho natural, la convencionalidad ha sido la base de nuestro argumentación: si por convención (es decir por conveniencia económica), hay propiedad plena de bienes intangibles, por el mismo motivo debería de haberla de bienes intangibles como las ideas. O al menos se debería de estudiar su  conveniencia o su falta de ella, experimentar con el sistema. Un problema clave, no el único, es el descubrimiento independiente de ideas, siempre posible y más cuanto más sencillas sean estas, y Galabos es plenamente consciente de ello, según leo en wikipedia.

Es cierto que seguramente haya una base biológica en el querer apropiarse de ideas, tal y cómo afirma el autor del libro. Lo que los etólogos han llamado territorialidad tiene una manifestación más general, el deseo de apropiación de los recursos vitales (sean cuales sean estos: a veces son territorios,  a veces alimentos, a veces potenciales parejas etc…). Y seguramente este instinto de apropiación se gestione siempre por los mismo recursos (núcleos del cerebro, neurotransmisores) cerebrales, independientemente del bien en sí (territorios etc…). Desarrollamos esto en detalle en una nota final.

Y repetimos lo que ya hemos comentado en múltiples ocasiones: la propiedad de una idea no debe de ser más que una opción. No estamos a favor de que se impida que cualquiera pueda regalar sus ideas si así lo desea.

Si capitalismo = propiedad privada + intercambio de mercado, no puede haber capitalismo de ideas sin habilitar previamente una propiedad privada plena. Y de hecho no lo hay: el mercado de intercambio de ideas es posiblemente uno de los mercados menos líquidos, con más fricciones, de los que existen hoy en día.

P.s.  La información sobre el libro de Galambos la he visto en el blog MR. Termino comentando que personalmente espero que no le den el Nobel de Economía a Nordhaus, principal culpable de la inoperante Optimal Patent Theory.

Nota al margen final. Las posibles bases neurológicas del deseo de apropiación y del deseo de compartir.

Deseo de apropiación.

La vasopresina, que en los organismos interviene en la homeostasis del agua parece estar implicada en este instinto genérico de apropiación. Combinada con la dopamina, que es el neurotransmisor genérico del deseo (¿ ausencia de saciedad ?). ¿ Que es desear ?. Concentrar, orientar, dirigir la energía hacia un objetivo, sea cual sea este.  Lo opuesto que la indiferencia.

La  serotonina, el neurotransmisor “complementario” de la dopamina, que a veces la ciencia pop asocia con la felicidad, sería en realidad el neurotransmisor de la saciedad. Cuando estamos saciados, nos mostramos indiferentes. La saciedad tiene más que ver con el bienestar  que con la felicidad, conceptos bastante diferentes. El dinero no da la felicidad, pero si el bienestar, seguramente un requisito previo de esta última. Por su relación con la saciedad, la serotonina se encuentra en su mayor parte en el estómago, en el sistema nervioso entérico.

Ambas, vasopresina y dopamina (y algunos sexoesteroides, de los que hablamos más adelante), se encuentran en la amígdala, ese centro cerebral que le da el barniz o valoración emocional a los estados mentales y que tantos dolores de cabeza nos genera a veces🙂. Esto quiere decir que hay fases en su proceso en los que los estados mentales no tienen carga emocional, sólo contenido cognitivo, materia.

Para asignar valor a la variable “apropiación” (es decir concretar si hablamos de deseo de apropiación territorial, sexual o el que sea), cuando todavía nos movemos en el terreno de los instintos, ya tienen que intervenir las hormonas esteroides, que precisamente tienen funciones homeostáticas relacionadas indirectamente con la gestión del agua (por ejemplo los mineralocorticoides, que regulan la cantidad de algunos minerales, especialmente el sodio potasio, clave para las bombas Na+/K+Ptase, como es bien conocido indispensables para el funcionamiento del sistema nervioso), o con la defensa de la propiedad (glucocorticoides, estrés de largo recorrido) o con la reproducción, los sexo-esteroides (esto no hace falta explicarlo).

Cuando, en el caso del ser humano, nos salimos del terreno del instinto la variable puede ser ocupada casi cualquier cosa, ya seguramente al margen de esteroides: objetos de ocio o negocio, de los que en la sociedad de consumo hay amplia variedad de oferta. Realmente el ser humano no tiene límites en esto: ha generado variaciones incluso en aquellas actividades reguladas por el instinto. Los diversos fetichismos son prueba de ello.

Sin presencia de sexoesteroides puede haber deseo pero no atracción sexual. No puede haber respuesta a los estímulos sexuales. Estos varían según la especie (en el ser humano y otras especies aparentemente domina lo visual; en otras lo (vomero) nasal) y por lo tanto la acción de los sexoesteroides es de alguna manera genérica y se debe de combinar con algo más, la forma del estímulo. La posibilidad del fetichismo, sobre el que hemos hablado antes, pone de manifiesto que en la atracción sexual hay dos componentes.

E incluso con la presencia de los dos componentes todavía el resultado sigue siendo bastante genérico. El siguiente paso, el que concreta más, al máximo el objeto de deseo, es el amor, cuando ya no nos es suficiente con un estímulo genérico, el de la especie. En el amor se busca y a veces se obtiene no un estímulo genérico cualquiera sino el estímulo único. En el caso del ser humano, si la atracción sexual está más vinculada al cuerpo (es más genérico), el amor está más vinculado al rostro, a determinadas partes de la cara (hay partes en el cerebro especializadas en el reconocimiento de rostros, en el lóbulo temporal y de nuevo, como no, en la amígdala). Para cualquiera que haya conocido el amor con plenitud, otro tipo de relaciones basadas sólo en la atracción sexual les parecerán incompletas. Y hasta que se encuentre, conviene entretenerse…:-). ¿ Interviene en esta diferencia un nuevo tipo de neurotransmisor u hormona ?. No lo sabemos. Y además todo indica que uno y lo otro están relacionados (no se si me convence el título…). En fin, aunque a veces nos enamoramos de nuestras propiedades, de nuestro territorios, de nuestras ideas, la neurobiología del amor ni la conocemos bien, ni es el objeto de la entrada. Lo dejamos aquí.

¿ Cual es el equivalente de los sexoesteroides en el instinto territorial, que es lo que nos interesa más en esta entrada ? ¿ Los sexoesteroides también ?, ¿ los corticoesteroides ?, ¿ la aldosterona ?. Lo desconozco. Pero nótese que el comportamiento territorial puede ser tan instintivo como el sexual: el tipo y  forma del territorio varía según la especie, está de alguna manera predeterminado (excepto en el ser humano) y es el equivalente de la forma del estímulo en comportamientos sexuales. No me sorprendería que los sexoesteroides fuesen, por extensión los implicados en la territorialidad (este estudio parece indicar que así es en algunos casos).

Nótese que desde el punto de vista bioquímico las tres hormonas esteroides (la diferencia entre hormona y neurotransmisor es principalmente el modo de transmisión, broadcasting a través del circuito sanguíneo o punto a punto (región a región) a través del sistema nervioso; hay sustancias que son ambas cosas, las neurohormonas, ya que se transmiten de ambos modos) se derivan de una misma sustancia por diferentes caminos enzimáticos: el tan denostado colesterol.

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En la imagen anterior se aprecia claramente, en expresión bioquímica, el clásico dilema entre hacer el amor o la guerra🙂. No es una mera anécdota: o tu cuerpo está produciendo cortisol o está produciendo testosterona / estradiol. Y el cuerpo ha articulado mecanismos para que ambas producciones sean excluyentes. Y posiblemente también la acción de la aldosterona esté coordinada de alguna manera con la de los otros dos tipos de esteroides. Por supuesto es todo mucho más complicado que estas simplificaciones…

Evolutivamente los esteroides aparecen a partir de un determinado momento (que no recuerdo ahora exactamente, escribo de memoria), vinculados a un importante cambio del entorno y (creo recordar también) a la aparición de los vertebrados (¿ también algunos cambios en la regulación del metabolismo del calcio aparecen en este mismo momento ?). Los esteroides a su vez son un subconjunto de los esteroles. Otros organismos multicelulares tienen otro tipo de esteroles con funciones similares a las que cumplen los esteroides en vertebrados  (si estamos recordando bien).

esterols-evolution

Es para  mi un misterio de momento el porqué una  función tan importante como la que asegura la reproducción se pone en manos de estos lípidos, de lípidos en general.

La dopamina es derivado (por transformación enzimática) de la Tirosina, aminoácido no esencial derivado a su vez del esencial Fenilalanina, y como es bien conocido clave para marcar el ritmo del metabolismo. De la dopamina se derivan enzimáticamente la noradrenalina (norepinefrina) y de esta última la adrenalina (epinefrina), ambas neurohormonas con una función muy clara sobre la que hablaremos en otra ocasión, pero que los anglos resumen bien con las expresiones rest and digest fight or flight.

La serotonina se deriva a su vez del aminoácido Triptófano. Y de la serotonina se deriva la melatonina clave en la adaptación del comportamiento  de los organismos a las estaciones.  

Otros neurotransmisores clave, como el glutamato o el GABA, que activan o desactivan las neuronas (utilizando el mecanismo de potencial de membrana; también lo utilizan el resto de neurotransmisores, pero de otra manera), son directamente aminoácidos.

E importante, las rutas metabólicas de ambos neurotransmisores, dopamina y serotonina están relacionadas de alguna manera, tal y como se aprecia en las siguientes imágenes. La primera muestra la relación (comparten una enzima); la segunda muestra la ruta completa de la dopamina; la tercera muestra la ruta completa de la serotonina.

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Señalamos que con respecto a los aminoácidos, esencial y no esencial no son términos que se deban de tomar en sentido absoluto sino relativos a un organismo. Aquí los conceptos empresariales  de externalización e internalización aplican directamente. Hay organismos unicelulares (E. Colli por ejemplo) que producen todos los aminoácidos y todos los nucleótidos que necesitan, captando del entorno energía (en forma de glucosa) y sales orgánicas o minerales.

Podemos especular que en la sopa primordial dónde se cocieron las primeras células, o en el momento de algún hito evolutivo importante, uno de estos aminoácidos, la Fenilalanina, sería infrecuente, de difícil metabolización, de improbable aparición en el entorno de la célula, y por lo tanto deseable por ella. Para que se entienda: que  una célula encuentre fenilalanina (y quede claro que estamos especulando), sería como si le hubiese tocado la lotería. Esto explica el subidón.  Y el otro, el Triptófano, sería de los más frecuentes, y por lo tanto indicador de saciedad. Cuando el triptófano entra en escena nada excitante puede pasarle ya a la célula. Esto o lo contrario: quizás el triptófano sea el más improbable en el entorno y su aparición en escena implica, señaliza que todos los demás aminoácidos estarán presentes en abundancia. El conocer esta abundancia, el saber que se va a saciar en breve calma a la célula.

Volviendo a la vasopresina, hay que indicar que es un péptido y por lo tanto no se puede asociar a ningún aminoácido en concreto (un péptido precisamente es un compuesto de diversos aminoácidos). Hay una diferencia importante entre hormonas esteroides y péptidicas. Las primeras pueden traspasar las membranas directamente; las segundas no y funcionan por el mecanismo de activar receptores de membrana etc…. No vamos a profundizar en todo esto, que es complejo. La clave sobre la vasopresina en lo que nos ocupa es que un organismo está compuesto en su mayor parte agua y por ello tiene sentido que el instinto de apropiación, que tiene que movilizar a todas las células, y sus efectos emocionales estén relacionados con ella. Piense el lector en una sociedad agrícola basada en el regadío con control centralizado del recurso agua. Regulando la cantidad de agua que se pone a disposición del agricultor individual se puede regular el  nivel de agresividad de esta sociedad. Cuando el nivel es elevado se puede dirigir esta agresividad colectiva contra terceras partes, contra otras sociedades.

Deseo de compartir.

Decíamos antes que la apropiación de ideas debería de ser una opción. Otra opción es regalarlas. Llegados a este punto algún lector se habrá preguntado si, existiendo una base neurobiológica para el deseo de apropiación no podría existir también una base neurobiológica para el deseo de compartir Kropotkin ya escribió sobre la biología del compartir, sobre el altruismo. Y explicar el altruismo ha sido un problema para la sociobiología desde sus inicios (una de las soluciones que dan a este problema no parece del todo convincente salvo que resuelvan previamente el problema previo de “reconocimiento de parientes“; ver también el libro Social Bonding and Nurture Kinship: compatibility between cultural and biological approaches). Pues bien, posiblemente también exista una base neurobiológica para este tipo de actitudes y comportamientos. El neurotransmisor del deseo sería el mismo la dopamina y el que expresa la  actitud o acto de compartir la oxitocina, también presente en la amígdala. La ciencia pop habla de este neurotransmisor como  el asociado a la confianza y generosidad, el amor e incluso en algunos medios la llaman la hormona de los  abrazos. Ahí es nasa. Humano demasiado humano. Creemos que el deseo de compartir, de abrirse al mundo, más general expresa mejor los “efectos” de esta sustancia.  Como la vasopresina, la oxitocina es un neuropéptido y por lo tanto no se puede asociar a ningún aminoácido en concreto.

Vamos a dedicar un breve párrafo para comparar las estructuras peptídicas de la vasopresina y de la oxitocina.

La oxitocina es un péptido de nueve aminoácidos (un nonapéptido). Su secuencia es cisteínatirosinaisoleucinaglutaminaasparaginacisteínaprolinaleucinaglicina (CYIQNCPLG). Los residuos de cisteína forman un puente disulfuro. Muy similar a la de la vasopresina (cisteínatirosinafenilalaninaglutaminaasparaginacisteínaprolinaargininaglicina), también un nonapéptido con un puente disulfuro, cuya secuencia difiere de la de la oxitocina en solo dos aminoácidos. Como el lector puede apreciar la diferencia está  en los pares fenilalanina-isoleucina y arginina-leucina.  ¿ Puro accidente o variación significativa ?. Sobre la importancia de la fenilalanina ya hemos hablado. Lo dejamos como pregunta.

La conexión sistema límibico / amígdala con el eje HPA (y HPG). Dimorfismo sexual.  

Aunque estamos hablando en todo momento de la amígdala quizás la parte anatómica clave para la regulación de todos estos comportamientos sea el eje hipotálamico-hipofisiario-adrenal (y en menor medida hipotálamico-hipofisiario-gonadal). Estos ejes, connectados con el sistema límbico dónde encontramos a la amígdala, precisamente regulan la producción de todas estas sustancias de las que estamos hablando: esteroides, vasopresina y oxitocina y si incluimos la medula adrenal, la noradrenalina y adrenalina.

En todos estos núcleos anatómicos , y de nuevo escribo de memoria (amígdala, eje HPA/HPG y otros), existe un cierto dimorfismo sexual que por lo visto se concreta en la producción de diferentes proporciones de todas estas sustancias. Obviamente simplificamos pues habría que hablar también, entiendo, de proporción de receptores, de transportadores etc…En humanos (¿ en todos los vertebrados ?) el género masculino produciría más vasopresina y el femenino más oxitocina (es más esta sustancia está asociada con funciones de reproducción exclusivamente como la facilitación del parto o la lactancia).  Y por lo visto esta misma diferencia de proporciones en la producción existe también con respecto a los esteroides sexuales.

Estas diferencias de género y su trascendencia ya las conocían en la civilización china desde hace  milenios, sin necesidad de desarrollar conocimientos de bioquímica,  cuando desarrolló la concepción del Yin Yang: El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración. El matiz que aporta la bioquimica es la proporción: entre los extremos del Mr.Scrooge de Dickens, esculpido con solo vasopresina y el exclusivamente oxitocinico To er mundo es gueno de Summers,  habría múltiples combinaciones obtenidas con diferentes proporciones de estas substancias.  Aplicando estas ideas al comportamiento sexual la diferencia de géneros es clara: para uno se trata de poseer el cuerpo del otro; para el otro de compartir su cuerpo con uno. ¿ Puede llegarse a un acuerdo sobre bases tan diferentes ?. Se puede: no hay tal diferencia sino complementariedad. En cualquier especie, las expresiones corporales durante cortejo y consumación lo ponen de manifiesto. Y, de nuevo, entre dos extremos, seguramente múltiples variaciones.  En fin todos estos temas son muy complejos de investigar, polémicos y tampoco nos interesan especialmente. Así que lo dejamos aquí.

En fin, aunque como vemos sería posible construir una teoría de la propiedad intelectual sobre fundamentos neurobiológicos, no es necesario recurrir a ello. Con la convención es suficiente.

Epílogo.

Terminamos la nota recordando  que el año pasado o hace un par de años ya escribimos sobre los principales neurotransmisores y su función.

Y seguramente haremos una entrada sobre todo esto con mayor profundidad: mi interés en estos temas viene de mis lecturas recientes sobre teoría celular y sobre todo sobre modelos celulares, es decir de la célula como sistema de computación (ojo una célula también es un robot, matiz importante) y no me convence del todo nada de lo que he visto (en ocasiones el problema es que son incompletos o demasiado detallados y los árboles no dejan ver el bosque; y en otras ocasiones demasiado abstractos).

En el modelo abstracto que estoy construyendo para mi propio uso tengo más o menos clara la función de la membrana, así como de la expresión génica (sea de genes independientes u organizados en redes génicas), pero muchos menos clara de momento la conexión membrana-genética.

También tengo muy claro que todas las emociones de los organismos multicelulares se tienen que poder reducir a las “emociones” celulares. Es decir neurotransmisores y hormonas no transmiten un código convencional, sino natural: de alguna manera recrean las condiciones de la sopa primordial, o del momento épico evolutivo, “conocen” como va a reaccionar una célula a estas condiciones.  Y es decir, defendemos la deshumanización de las emociones. Deshumanización epistemológica, claro. Hablar en este contexto de conceptos como felicidad o generosidad, por poner varios ejemplos, de casi exclusiva aplicación a humanos, no aclara nada. Saciedad, compartir, de aplicación a cualquier sistema vivo o incluso robótico es más informativo. Ciertamente la palabra que hemos asociado con la dopamina, deseo, tampoco nos convence. A veces se utiliza motivación. Tampoco nos parece que refleje la actitud que esta sustancia regula

Fin de nota al margen.

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