El lapo azul (5). Historias.

1. De nuevo la confluencia casual de varios hechos me llevan a hablar brevemente de un tema sobre el que no hablo habitualmente en el blog (aunque hay algunas entradas), la historiografía.

Primero, la serie de entradas sobre genealogía genética (de la que esta es la 5º) y los interrogantes que me han planteado los conocidos en relación a este tema, me han hecho interesarme de nuevo por la historia del Antiguo Régimen y concretamente por un capítulo sobre el que no había leído mucho. He tenido que mirar algunos documentos históricos como registros parroquiales o actas notariales, ordenarlos cronológicamente e intentar interpretar la realidad que había tras los documentos. Esto es precisamente la labor que hacen, a mucha mayor escala, los historiadores. En la última entrada, hablando de otros asuntos, hemos citado algunas fuentes historiográficas de la Antigüedad.

Segundo, el otro día di por casualidad con este blog, creo que argentino, en el que aparecen, entre otras cosas una serie de entrevistas muy interesantes con historiadores. Entre ellas, una al maestro, Don Antonio Dominguez Ortiz (este es el tratamiento que le otorgan los propios historiadores). Maestro por su prefecto conocimiento de los archivos históricos y del tipo de documentos que allí se pueden encontrar (además de conocer perfectamente también la historiografía española), por sus veraces y convincentes interpretaciones y por sus juicios siempre mesurados incluso cuando tuvo que bajar a la arena. Leer un libro de este autor es como ver un documental directamente filmado en la propia época sobre la que escribe (salvo si es sobre Sevilla, entonces es una película de amor). Personalmente si algo me gusta es el respeto (casi cariño) con el que trata a todos los personajes históricos (siempre reales en base a documentos) que aparecen en sus obras. Ni se humilla ante el título ni pisotea o desprecia al marginado o excluido. Como si todavía estuviesen vivos y así se lo parece al lector. Y escribió mucho sobre ambos extremos de la sociedad del Antiguo Régimen. No le gustaba mucho la teoría, pero el músico que nace Mozart no necesita aprender el solfeo. Sólo tengo una reserva sobre este gran historiador, pero me la idem. Los interesados pueden ver un  video que contiene una entrevista con este autor aquí. Es de 1987 y tenía unos 78 años. Le quedaban todavía 16 de investigación y publicación, lo cual demuestra que la historia es una disciplina de madurez.

Tercero, he estado leyendo un libro (sí, lo confieso avergonzado, he vuelto a leer libros físicos :-)) sobre la evolución de la historiografía francesa. Me eduqué en un colegio francés pero desde entonces he estado sometido más intensivamente a influencias españolas o anglosajonas. Conozco creo que bien la historiografía española pero no la francesa (algo mejor pero tampoco en detalle, la inglesa) y desde hacía tiempo quería cubrir estas lagunas. Precisamente en la entrevista a DADO, si se me permite el acrónimo, se habla de historiadores franceses, lo que reavivó mi interés. Así que cuando vi el libro que finalmente he leído en una librería, inmediatamente me enganchó la temática y me hice con él. [Nota al margen: Queda claro que la aparente hostilidad contra los franceses de la entrada anterior es sólo eso, aparente :-)].

2. Ahora algunas reflexiones apresuradas que me he hecho a raíz de estos hechos lecturas.

–Por mucho que se piense lo contrario, en la historia (al menos en la historia familiar, de interés para la genealogía genética) ningún acontecimiento es singular y existen múltiples eventos similares contemporáneos o de épocas anteriores o posteriores que permiten el estudio comparativo y facilitan su interpretación. Y diría que esto es generalizable a cualquier campo de la historia aunque en algunos casos no sea fácil encontrar los acontecimientos comparables.

–De acuerdo con lo anterior, un documento no habla por si solo y sólo la su comparación con otros del mismo tipo permite interpretar correctamente lo hechos que en él se reflejan, es decir, las acciones de los protagonistas que allí aparecen. Un tratamiento de una persona es un acta notarial, ¿ era común o era excepcional en a época ?. Unos padrinos en un matrimonio o en un bautizo ¿ indican el estatus de los contrayentes o del recién nacido o no son especialmente informativos ?. ¿ Quien testaba en el sXVI ?

Estos son algunos de los muchos interrogantes que le pueden surgir al lego al leer un documento histórico. En mi caso para contestar a algunos de estos interrogantes he tenido que consultar múltiples (ok, algunos, no dispongo de mucho tiempo…)  libros y artículos. Algunas dudas han quedado aclaradas y otras persisten (seguramente la respuesta existe ya en algún artículo y no he sabido encontrarla). Pero una cosa me ha quedado clara: la investigación histórica, cualquiera que sea esta, es útil, no se queda en la torre de  marfil, no cae en saco roto. Incluso diría que ahora podría haber oportunidades para extraer de ella un beneficio económico. Por mucho que se hable de la crisis de las humanidades, quizás estemos en todo lo contrario, en el inicio de su Edad de Oro. Diría que la ventana de oportunidad existe y de los propios profesionales depende que este momento sea de decadencia o de consolidación. Esto es de aplicación sobre a todo a países con riqueza documental e historiográfica, como es el caso de España.

–los documentos ni hablan por si solos ni lo dicen todo. Por mucha información de que se disponga, la mayoría de los problemas históricos, domésticos o de cualquier tipo, pueden ser insolubles si somos muy exigentes con la solución. A veces da la sensación de una regresión infinita de preguntas y de un mar infinito de incertidumbres y en algún momento el estudioso no puede si no decir ¡¡ basta!!, abrir la puerta a la ficción y dar rienda suelta a la especulación.  Psicológicamente, mejor esto que quedarse con la incertidumbre. De manera controlada claro: no queremos decir que no se deba de ser lo más exhaustivo que se pueda en la recopilación de fuentes y que no se deba de exprimir al máximo los documentos (en sentido amplio) recopilados. Pero desgraciadamente, la historia es más una ciencia de descartes que de certezas definitivas. Luego hablamos más en detalle y de manera menos anecdotica de todo esto. Este “defecto” es el que está aprovechando el ya clásico género de la novela histórica, género que no sigo, pero en el que entiendo habrá producto bueno y malo.

–en la última década se está, de alguna manera, naturalizando la historia: climas, ecosistemas, genes son nuevas fuentes de datos históricos que están revolucionando algunos campos y a veces diluyendo y otras reforzando muchas identidades que se creían firmes o que estaban en quiebra. Por lo tanto además de útiles, además de ser usados por el consumidor medio para resolver sus propios problemas, para bien o para mal, los resultados de la investigación histórica tienen impacto, consecuencias sociales y políticas, como los puedan tener los avances en otros campos. Si decimos que la historia ha sido para el humán, según la civilización, lo mismo que la huella que deja el león clavando sus garras sobre la acacia, el perro tras levantar la pata o el jilguero trinando sin cesar, no estamos diciendo nada nuevo sino algo de sobra conocido y a estas alturas obvio:  la historia se ha utilizado como fuente de legitimación y marca de territorio prácticamente desde su nacimiento, pero no está de más recordarlo.

3. Todas las prácticas y consideraciones anteriores, y sobre todo la lectura del libro sobre historiografía francesa (por cierto, tras leer el libro queda claro que la entrada de wikipedia en inglés sobre Historiografía no es del todo satisfactoria ya que mezcla países; la española está mejor, ya que se centra en España) son me han llevado a dos preguntas, que tantas veces se habrán hecho los propios profesionales y que incluso algunos de ellos han intentado contestar:

¿ Que es la historia ?  ¿ Cuales son los límites del conocimiento histórico ? Obviamente aquí ya nos salimos de la historia doméstica. Son preguntas complicadas de responder y aquí no vamos a proponer una  respuesta a ninguna de las dos, más bien un esbozo de respuesta a una variante más sencilla de la primera pregunta: ¿ en que consiste el género histórico ?; ¿ cuales son sus componentes fundamentales ?.

Diría que el género histórico, la historia  tiene cuatro componentes: unas fuentes primarias, una cronología y cartografía, una narrativa y una valoración. Repasamos a continuación cada una de ellas.

a) Fuentes primarias.

Las acciones de los hombres en el pasado han dejado todo tipo de huellas y hay que identificarlas, autentificarlas, recopilarlas y clasificarlas.

La cuestión de la autentificación no es secundaria: aunque desconocemos cual es ésta, se podría afirmar que la primera fuente histórica o era una completa falsificación o ya contenía alguna falsedad. Si bien antes se consideraba el stock de fuentes como dado y casi inamovible, cada vez se está siendo más creativo a este respecto.

Ahora se sabe que la cuestión de las fuentes es un tema que hay que tratar de forma estadística. No todo lo que sucedió ha quedado registrado y hay que determinar en que medida las fuentes disponibles son representativas de la sociedad y momento que se está estudiando.  Es seguro que hubo muchas más huellas, mucho más registrado que lo que ahora conocemos. Se podría escribir una anti-historia, es decir una historia de todo lo que se ha destruido, borrado, eliminado por los propios protagonistas, o por los pueblos que luego ocuparon o pasaron por el territorio, por nuevas religiones etc…Aunque haya podido haber accidentes, lo que queda, claramente, no es el resultado de un proceso aleatorio sino de una selección extrema positiva (se registró aquello que interesaba por motivos domésticos o de posteridad que quedase registrado) y negativa (se eliminó aquello que no interesaba que quedase registrado. Cuanto más lejano en el tiempo, más se puede apreciar este proceso.

[Nota al margen: Pese al interés que despiertan, poco queda de las Civilizaciones del Oriente Medio de la Antigüedad:   Between half a million and two million cuneiform tablets are estimated to have been excavated in modern times. Of these, only approximately 100,000 have been published. (Fuente, pero ignoro de dónde sacan el dato). No se si la cifra incluye las escritas en alfabeto cuneiforme y fenicio o sólo cuneiforme, pero visto lo visto, ni parecen tan pocas fuentes primarias que nos quedan ni aparentemente tampoco generan el interés que pensábamos: es mucho más lo que queda por publicar que lo publicado. Aún así seguramente mucho es lo que se ha perdido y no todo de lo que queda por publicar será necesariamente informativo desde el punto de vista histórico: ni todo lo interesante quedó registrado ni todo lo registrado es interesante, a partir de un cierto volumen de restos. No me está siendo posible ampliar el dato a los papiros del ámbito egipcio. No debe de haber tantos pues aquí, en vez de números globales, se hacen listas, bastante cortas, por cierto. Ya se sabe que el papiro se conserva peor. Cerebros en registro y transmisión oral, tablilla de arcilla o pápiro en registro y transmisión escrito son soportes bastante limitados. El papel constituyó una revolución: Un examen de las fuentes históricas condujo al orientalista decimonónico G. Wüstenfeld a la conclusión de que los historiadores árabes había compuesto más trabajos que los elaborados en otras lenguas en el mismo periodo, siendo el número de obras, conocidas en su tiempo, de este tipo, durante el primer milenio de 590, muchas de una extensión considerable de tomos. Ya en la segunda mitad del siglo XX I. Lacoste, hablando sobre el  papel preponderante de la historia en la cultura musulmana, nos decía que había encontrado más de 1300 libros de historiadores árabes (sin contar los resúmenes) sólo para el periodo que iba del siglo IX al XIII. Algunos especialistas han visto en esto una especie de determinismo tecnológico, cuando tratan de explicar esa gran producción de libros, echando mano del argumento del uso del papel, material más barato que el pergamino y más abundante que el papiro; pero en realidad, sólo a partir de la segunda mitad del siglo IX, y ya en el X, se asiste a la generalización de este material, que es en definitiva cuando se empieza a dar una gran producción de escritos. .Fin nota].

No sabemos si estas fuentes de la Antigüedad de las que hemos hablado en la nota anterior se encuentran concentradas en algún punto o dispersas en varios museos o archivos, como nos tememos. Pero desde la Edad Moderna, las fuentes primarias documentales se suelen concentrar en los Archivos, sobre todo en los países occidentales. En este enlace se puede encontrar por ejemplo una breve historia de los Archivos, con especial dedicación a los Archivos españoles: Simancas, Indias, AHN etc…Me pregunto si existe algún estudio global que compare desde el punto de vista cuantitativo (¿ en número de legajos ?) los diferentes Archivos nacionales. Tema a investigar.

Finalmente señalar que no conviene centrarse sólo en las fuentes documentales o escritas. Otros múltiples productos culturales (monedas, objetos de todo tipo) y naturales (huesos, genes últimamente) pueden ayudar a reconstruir las sociedades del pasado tanto como los documentos. Dentro de esto entrarían algunas de las así llamadas ciencias auxiliares de la historia.

b) Una cronología y una cartografía:

Esto es, la selección y ordenación de los hechos reflejados en las fuentes en el tiempo y en el espacio. Como situar un acontecimiento en el tiempo y localizarlo en el espacio no es siempre fácil. Este componente, conjuntamente con el anterior es posiblemente el más técnico y muchos problemas. Carr (ver actualización) hace mucho énfasis en la selección que hace el propio historiador antes de la ordenación cronológica.

La necesidad de un orden cronológico y geográfico es un límite a la creatividad de las fuentes. Esto es algo que parece que no le queda claro a muchos aficionados (entre lo cuales me  incluyo). Una fuente, un dato, que no está sujeto a ordenación cronológica o espacial no  es  informativo en la historia y se debe de excluir de la narración. En esto hay que ser muy estrictos. En base a cronologías y otros criterios se pueden establecer periodizaciones más abstractas que pretenden no ser convencionales sino reflejar las etapas de desarrollo histórico.

Estos dos primeros componentes  no son la materia prima sino un primer producto intermedio sobre el que se construyen los dos siguientes: la narrativa y la valoración, que desarrollamos a continuación. Es muy irritante para el lector (al menos para mi) que, en muchas ocasiones, los autores  no citen en sus obras ni las fuentes que utilizan ni presenten una cronología y geografía (mapas) completa de los hechos sobre lo que se habla en la narración.  Si no hay fuentes (a veces pasa) que lo digan explícitamente.

c) una Narrativa.

La ordenación de los acontecimientos en el tiempo y espacio no nos dice nada sobre su interrelación y esta es la laguna que precisamente la narrativa intenta cubrir. ¿ La relación entre los acontecimientos es contingente o estaba determinada ? ¿ es casual ? ¿ es accidental ?. Carr hace un análisis sobre la irrelevancia del accidente a la larga. No lo he leído con pleno detenimiento, pero coincido plenamente con sus conclusiones.

Las formas de narrativa histórica han variado según las épocas. Las primeras narraciones eran orales y estas fuentes siguen existiendo. La transmisión oral es necesariamente limitada ya que depende de la capacidad, inevitablemente limitada, de los memoriones del pueblo. ¿ Sería posible que a medida que un pueblo acumulaba historia cada memorión fuese encargado de un “tomo” diferente ?. Pensamos más bien que esta se debería de simplificar y reconcentrar de tal manera que uno o varios memoriones la recordasen entera. La replicación asegura la transmisión. Un problema metodológico importante es determinar el valor histórico de las fuentes orales y de las fuentes escritas cuya fuente primaria fue oral. Por ejemplo Homero. De nuevo la dificultad de datación. Por otra parte es curioso como la calidad literaria o estética de las fuentes orales historiográficas puede ser muy superior a las escritas. Cuando el espacio era limitado, lo memorable se debía de registrar de forma memorable: la poesía nació seguramente como truco mnemotécnico.  No nos cuesta recordar lo bello, nos gusta rememorarlo. Incluso hoy cuando hemos perdido la referencia, cuando no conocemos bien las sociedades dónde se generaron estas epopeyas, cuando se nos escapan las claves de interpretación,  nos suenan bien como nos suena bien una canción extranjera cuya letra no podemos entender.

Pasando ya a narrativas escritas a veces se ha buscado que la narrativa se corresponda al máximo con la realidad (esto sería la historia científica objetiva, que es la que se práctica, en general hoy, y es la que a mi personalmente me gusta, por lo menos que se intente), pero en otras ocasiones (en las narrativas de corte providencialistas, sean de finalidad religiosa o laica, y en este último caso hablamos de las filosofías de la historia à la Hegel, por ejemplo) los intereses eran otros. La narrativa de tipo científico debe de hacer uso constante de los razonamientos (de tipo temporal, espacial, psicológicos y sociológicos /derivados de las ciencias sociales) y del contraste de fuentes.

[Nota al margen: hablaremos más adelante de la relación de la historia con las ciencias sociales. Ahora un breve comentario sobre ciencias cognitivas. Si se puede aceptar el principio de que las capacidades de la mente son universales, es decir las mismas en cualquier humán, las mentalidades (que se pueden definir como una mente empotrada en una sociedad) pueden variar mucho de un tipo de sociedad a otra. Creo que en este proceso de empotrado tiene mucho que decir estas ciencias. Fin nota].

Se podría decir que un buen principio metodológico es no intentar sacar más líquido que el que se pueda exprimir de las fuentes dadas. Todo lo que se pueda contar en la narrativa está en las fuentes (y sus productos derivados, cronología y cartografía). Al igual que un matemático no pueden deducir más teoremas que los que los axiomas dados y sistema de lógica usada le permitan, un historiador debería de extraer narrativa más allá de los límites que establecen las fuentes y sus cronologías y mapas derivados. Está claro que lo que pasó es, a veces mucho más y a veces mucho menos, de lo que aparece en las fuentes. Pero la ortodoxia metodológica exige no traspasar los  límites. Esta, por supuesto, es la primera regla que se saltan los abundantes vendedores de libros, que son otra cosa muy diferente que los historiadores serios (que a veces también pueden vender muchos libros). Por otra parte al igual que hay matemáticos que le sacan más jugo a los axiomas que otros, también hay historiadores que sin salirse de los límites ven más que otros. Al aficionado se le tolera más que se salga de los límites, si esto le satisface psicologicamente, tal y como hemos comentado anteriormente.

Expresado manera más gráfica: a la hora de narrar no se debe de olvidar la famosa ecuación (identidad): cantidad de documentación x imaginación = constante. Por lo comentado en varios puntos anteriores la constante nunca o casi nunca será cero. Identidad, que en el caso de la historia científica y teniendo en cuenta que los protagonistas de la historia son humanes, se puede constreñir ajustando la narrativa a lo establecido por las Ciencias Cognitivas  y por las Ciencias Sociales (afortunadamente este recurso ya existe desde hace décadas).

Por otra parte sería muy interesante identificar y clasificar los diferentes tipos de narrativa histórica (no sólo en Occidente, sino globalmente) y explicar por qué unos tipos se han dado en unos determinados momentos / lugares y otros en otras circunstancias. Es decir una Sociología de la Historiografía que desconozco si se ha intentado. Lo más parecido que he encontrado de momento sería este libro titulado A global history of history.  Y un artículo sobre la misma cuestión. Me da la impresión que no hay ni siquiera una enciclopedia que recopile todas las historiografías de todas las sociedades / civilizaciones conocidas.   Lo más parecido que he encontrado es este otro libro, del mismo autor, titulado A global encyclopedia of historical writing que el anterior y que aparentemente cubre esta temática (digo aparentemente pues no he podido verlo por dentro).

Finalmente señalemos que al conjunto acumulado de estas narrativas de un pueblo a lo largo de su desarrollo histórico se le llama también tanto historiografía como fuentes secundarias. En este sentido el hombre al actuar en una determinada época, genera las fuentes primarias; determinados observadores contemporáneos de las acciones de los protagonistas, los historiadores de la época, generan las fuentes secundarias, a veces basándose en las fuentes primarias.  Las fuentes secundarias son como una combinación de espejo / papel fotográfico dónde se refleja y queda grabada la acción , a veces con mayor nitidez y otras más deformada, a veces con lagunas, a veces más completa.

Hasta no hace mucho estaba claro que la historia lo era siempre de acontecimientos del presente (Antiguedad) o buscaba la atemporalidad (Alta Edad Media). Si no era periodismo o reportaje periodístico (no podía serlo pues no existía el género), se le aproximaba. Hoy pasa algo parecido con Google que ha acabado siendo una buena herramienta para captar la actualidad pero deja mucho que desear para los interesados en los temas históricos. Ponga el lector cualquier nombre de personaje histórico no muy conocido y lo primero que encontrará será miles de entradas de Facebook, Linkedin etc…que a nadie interesan.  Creo que hay espacio para un buscador que prime estos.

En el Renacimiento nace la historia como narración presente sobre algo que pasó hace siglos o milenios desarrollándose la crítica erudita de fuentes antiguas. Algunos de estos trabajos todavía tienen valor.

[Nota al margen. Desde el renacimiento, que diría no fue necesariamente racionalista, se salta directamente a la Ilustración dónde de nuevo hubo una cierta innovación en el pensamiento histórico. Me llama la atención que aparte de Espinoza, que sí he visto citado al respecto, otros autores propiamente racionalista como Descartes o Leibniz, no prestasen atención a la historia y sus métodos. Me estoy documentando al respecto. Fin nota].

Hoy, en las narraciones históricas, la dialéctica entre pasado y presente es continua. De hecho, según el estilo de narrativa (las narrativas nacionalistas son especialistas en esto), en historia el viaje al pasado es perfectamente posible: los acontecimientos del pasado se ven continuamente modificados por lo que ocurre en el futuro, más cuanto más distancia haya entre ellos. También la acción-magnificación a distancia temporal (fenómeno en el que destacan las narrativas religiosas de todo tipo): un acontecimiento de cualquier individuo que en el presente pueda ser considerado tanto por su protagonista como por su entorno perfectamente nimio, intranscendente, irrelevante y cotidiano, podría, podrá ser narrado o juzgado, pasados miles de años,  de manera muy diferente. Pero mejor hablamos de esto en el punto siguiente.

d) una Valoración. Esto que sucedió, según nos indica la narrativa, ¿ podía haber sido de otra manera ? ¿ Se equivocaron los protagonistas ? Este componente es el campo minado de la historia. Pocos han sido los que  han entrado y no han perdido una pierna, un brazo o a juzgar por lo que se lee a veces, algunos incluso la cabeza.

La valoración, el juicio histórico, no es necesariamente moral sino técnico. Pienso en un economista de hoy evaluando las medidas adoptadas por los mercantilistas o en un militar evaluando una defensa.

No es necesariamente tampoco un juicio de las acciones de los individuos. Carr, por ejemplo es bastante contrario a una historia cuya dinámica esté basada en los grandes personajes (también es contrario a la valoración contrafáctica) y no sé si coincido. Siguiendo su lógica, se podría pensar que la falta de un gran personaje en un momento histórico que lo necesite no es más que un accidente: solo retrasa lo que al final tiene que pasar de cualquier manera. Esta concepción se deriva de su anti-individualismo metodológico. Para él analizar o valorar a un individuo o una de sus acciones de manera aislada al margen de la sociedad en la que está inserto tiene el mismo sentido que analizar un organismo al margen de su entorno. Si algún progreso le debemos a Darwin es la vinculación definitiva de los organismos en su entorno. Pese a algunos precursores, antes estos se consideraban esencias eternas e inamovibles. Esta posición de Carr es aparentemente correcta. Pero por otra parte he leído (no lo detecté durante la lectura del libro) que era antiestructuralista y por lo tanto es anti-individualista pero cae en un posición dónde lo  importante es no es el individuo sino la circunstancia en la que se encuentra, la oportunidad, en definitiva la coyuntura, lo cual me llama la atención. Precisamente todo cambio histórico significativo, aquellos que pueden significar progreso  o regresión, aquellos que permiten una periodificación histórica natural, y no convencional, son precisamente cambios en la estructura social. Pero el mensaje de Carr, si eliminamos su “coyunturalismo” está claro: se debe de insertar al individuo en su sociedad. Y aunque comprender una sociedad del pasado, su estructura (aunque yo tengo una referencia muy clara, no conozco que entendía Carr por este concepto),  no es fácil, una vez se consigue, a ojos del observador, lo que antes era un caos sin sentido se convierte en un sistema armonioso dónde cada elemento ocupa perfectamente su lugar, incluidos los individuos y sus acciones (sean estas intrascendentes y cotidianas o hazañas memorables), que antes parecían tan ridículos y absurdas.  De hecho a Carr le pasó algo parecido. Partiendo de posiciones conservadoras, tras estudiar durante toda su vida a la URSS acabó en posiciones izquierdistas. Es decir comprendió su sociedad y quedó abducido por ella. Gracias a que tenía mentalidad británica no acabó siendo comunista. Si hubiese Europeo continental no me cabe duda de que hubiese acabado  afiliándose a algún partido comunista.

También se evalúa la historia de una institución, pueblo o nación. Los españoles conocemos bien esto por el juicio, en general, desfavorable que han recibido nuestras instituciones, épocas o hechos históricos (periodo Visigótico, Invasión Islámica, Descubrimiento y Conquista de América, Imperio Hispánico, Inquisición, expulsiones varias, Guerra Civil, Dictadura de Franco, Gobiernos democráticos varios (no vamos a dar nombres ya que aquí hay variedad de opiniones) etc…). Todo esto y mucho más ha recibido opiniones negativas🙂. Pese o gracias a a la mala fama que tenemos no han faltado hispanistas. Y aquí me surge otra duda de historiografía cuantitativa: ¿ cual ha sido la civilización o nación que ha tenido más Xistas, es decir historiadores no nacionales o no miembros de la dicha nación / civilización  ?

La valoración puede abarcar también una época o el propio desarrollo histórico: ¿ existe progreso en la historia ?. Sobre las épocas, la Edad Media es una época sobre la que hay división de opiniones.

Según estamos viendo, identificar el objeto de valoración histórica y los criterios de valoración no es fácil. De cualquier manera, minado o no este componente de valoración es inevitable, y un historiador que se precie de tal no puede evitar entrar en este campo de juego.

e) Conclusiones.

Idealmente una historia tiene estos cuatro componentes pero en realidad, según el pueblo o civilización considerada, el producto ha sido más o menos completo,mas o menos acabado. A veces solo tenemos las fuentes y queda por hacer todo lo demás ya de manera extemporánea, a veces solo la cronología, a veces la narrativa, e incluso a veces, sólo la valoración. Parece que los que se ha dado en determinadas civilizaciones (como algunas del Oriente Medio, Mediterráneo o China en la Antigüedad, o la Civilización Islámica o la Cristiana de Europa Occidental desde la Alta Edad Media) es más la excepción que la regla.

Me resulta curioso que hay diversos pueblos (¿ muchos?) con supuestamente varios milenios a sus espaldas, conviviendo además con sistemas de escritura y varios de ellos con fuerte orientación intelectual, pero que sin embargo no han generado una historia continua y completa tal y como la hemos descrito en este punto, con sus cuatro componentes. Diría que esto tiene que ver con la estabilidad en un determinado territorio y con la movilidad. Los pueblos nómadas de las estepas de Eurasia, sobre los que hemos hablado en otras entradas, son un ejemplo de pueblo prácticamente sin historia, sin género histórico. Intente Ud. transportar Simancas, Indias y el AHN al salir corriendo tras ser conquistado. Y no espere que los conquistadores no los quemen una vez instalados (sigue pasando). La historia de estos pueblos a veces se puede reconstruir, muy deformada, a través de las historias (fuentes primarias o secundarias) de los que le rodeaban. En otras ocasiones, por diversos motivos, ni siquiera esto.

En cualquier caso le habrá quedado claro al lector la complejidad que supone trabajar en cada uno de los cuatro componentes. Mucho más si el objeto de estudio es internacional: las fuentes se encontrarán dispersas, escritas en diversos alfabetos o lenguas etc…(Por ejemplo ahora hay una disciplina llamada World History, de la que Heródoto podría considerarse precursor, que a mi aunque me interesa mucho, así, a ojo clínico parece misión imposible). Por ello aunque los buenos historiadores no llegan a estrellas mediáticas, pero si se suelen ganar un respeto por su actividad.

Termino reiterando una vez más la queja con respecto a mucho de lo que se edita hoy para el gran público: se obvian las fuentes, la cronología y mapas y datos geográficos no aparecen por ningún lado dificultando (esto ya lo hemos comentado antes) y últimamente se pasa directamente a la valoración, sin ni siquiera una mínima narrativa crítica,  valoración que se realiza en base a fuentes no ya secundarias sino terciarias o de cuarto orden (manuales o libros académicos contemporáneos). El resultado es el que es. En fin, como este tema me interesa, es posible que lo revisitemos y hagamos más entradas desarrollando algunos de los puntos esbozados.

Actualización día siguiente. 

He estado leyendo ¿ Que es la historia ? de Carr. No es exactamente lo  que buscaba sobre historiografía británica pero en fin. Lo tenía en casa desde hace algunos años pero no lo había leído. Aunque posiblemente superado, buen libro, bien escrito. Es incluso divertido en ocasiones, aunque por la continua inclusión de citas es difícil en una primera lectura extraer lo esencial.

Se confirman algunos de las cuestiones planteadas en mi entrada. Precisamente uno de los motivos de leer el libro sobre historiografía francesa era poder seguir una de las recomendaciones que hace: antes de leer un libro de historia conviene conocer quien es su historiador (sus identidades, todas menos el aspecto físico claro :-)). Resulta que mucho  de lo que se publica en España es de origen francés…

También queda claro que en la Antigüedad, con su concepción cíclica del tiempo no había gran interés por la historia, lo cual explica algunos de los puntos que hemos señalado. No sé si se sigue aceptando la teoría de la concepción cíclica / concepción lineal. La parte en la que habla sobre esto es de las mejores del libro: resume en una página el desarrollo de las concepciones del tiempo en occidente. A mi me parece que tiene sentido. Añado algunos puntos que se me habían ocurrido antes y durante la lectura.

Fin actualización.

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